A76 años de ese día fatal su figura se yergue altiva en el recuerdo del pueblo. Hoy su nombre y sus canciones van pasando de padres a hijos, como aquellas leyendas cuyo origen ya es desconocido, pero que la tradición obliga a recordar como hechos irreversibles en la existencia de un pueblo. Tal vez hoy, más que nunca, Gardel encarne a esa típica e ideal imagen que irrumpió desde los arrabales portuarios en la vida ciudadana con una pujanza casi prepotente para alcanzar resonancia internacional. Fue un artista que jerarquizó lo popular con un trabajo ininterrumpido por Latinoamérica, Europa y Estados Unidos. Encarnó el alma y la pasión del Río de la Plata.